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Cuando el segundo viene a sanar

La experiencia de sanar el puerperio con el segundo hijo.

No te esperábamos ni te buscábamos.

Cuando llegaste no estaba segura a que nos enfrentábamos ni a que venías.

Pero ahora lo entiendo, venias a sanar.

Sanar una herida que dejo tu hermana durante su primer año. Un miedo constante al llanto, una ansiedad anticipatoria a la noche, una angustia de no entender que pasaba, una insensibilidad a la incomodidad permanente.

Has venido a sanarlo, por que con tus sonrisas, tus risas, tu disfrute del día a día, tu ternura me has permitido disfrutar mi puerperio como no lo pude hacer antes y me has permitido disfrutarte a ti.

Y sanarlo me ha permitido amarla aun más, porque he entendido como el amor de padres es capaz de sobreponerse a todo eso y amar.

Un amor que costó casi un año que apareciera y que ahora contigo apareció casi instantáneamente.

Ahora, recién ahora, entiendo cuando dicen que uno los ama con solo mirarlos.

A ella por mucho tiempo no la ame. A ti si, pero no lo tomo con pena ni con culpa. Al revés, estoy agradecida y feliz porque me reconcilie con el puerperio, con mi faceta de maternidad de guagua chica y orgullosa de como llegue a amarla tanto, después de tanto tiempo, a pesar de todo.

A, mamá de la Comunidad

Gracias por este compartir profundo, honesto y amoroso.

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